Hay ciertos lugares que son especiales.
Su ambiente, su carácter propio, cierto olor ... No se que es, pero cuando entras lo sabes.
Yo tengo cuatro o cinco librerías que me gustan por eso mismo. Por que te sientes como si fueras Bastian Baltasar Bax, entrando a hurtadillas en una librería mágica donde lo que encuentres por casualidad, tal vez sea la llave a otros mundos.
Hay en Burgos una librerías de esas, y me fascina. Parece sacada del mismísimo Callejón Diagon.
Es una librería antigua, y todo su material es también antiguo, mucho más que la librería. Está en pleno barrio gótico, en la plaza de la catedral.
No es una librería que vaya y venga, pero casi. Se nutre de coleccionistas de libros antiguos, y su mayor venta se basa en originales y reproducciones facsímiles de libros y documentos de los siglos XI al XV, de modo que su dueño no siente mucha necesidad de cumplir horarios comerciales ni cosas mundanas por el estilo.
Puedes encontrarla abierta, pero normalmente sólo por casualidad. Un día vas caminando, miras su escaparate, como haces cada vez que pasas por delante... y si tienes suerte, hay una pequeña luz de flexo al fondo. Lo mismo puede ser un martes a las 8 de la mañana, como un domingo a las 10 de la noche o un viernes a las 4 de la tarde....
El dueño es un hombre peculiar: Alto, enjuto, y, aunque suene a tópico, con una barba blanca y gafas redondas y caídas en una nariz prominente. Habría que hacerle el C14 para determinar su edad. No por que parezca especialmente anciano, pues no aparenta más de 70 años, sino por que extrañamente siempre ha sido así.
Recuerdo a ese hombre desde que tengo memoria, y siempre ha sido igual.
Me he parado mil y una veces en su escaparate, un enorme cristal enmarcado en madera tallada y con las letras pintadas a mano sobre el vidrio: “Libros Siloé” “Antigüedades”.
Tiene ese escaparate repleto de copias de códices miniados, textos legales de la época del Cid, libros de cantos Gregorianos y objetos extraños. Tan raros como la tienda misma, sus “artículos para turistas” como lo llama él, me atraen mas aún que los propios libros.
Tiene estantes llenos de astrolabios, bolas del mundo con mapas de cuando el mundo comenzó a ser redondo, laminas doradas a mano con monstruos mitológicos, brújulas que no soy capaz de entender, imágenes votivas egipcias junto a plumas de ave para escribir, lacres y sellos...
Las pocas veces que he encontrado la tienda abierta (serán 4 o 5 en total) he deambulado por un mundo aun mas extraño y atrayente. La poca luz, las imágenes religiosas, mitológicas e históricas mirándote desde las paredes, los códices miniados abiertos y expuestos en vitrinas, las estanterías de nogal, y el olor...
El olor de ese lugar es increíble! La cera, los libros, el lacre, el nogal... todo se mezcla y te trastorna (Bueno, solo hasta que ves el precio de alguna obra y te vuelve el sentido de golpe, claro).
El caso es que nunca había comprado nada. Si que había ido a mirar cosas, o a buscar algo que finalmente no encontraba, o simplemente a cotillear. Pero hasta el otro día no había encontrado nada que me apeteciese comprar, o mas bien que me pudiese permitir.
Pero gracias a una casualidad pude solucionar eso.
Iba con prisa, por que iba a otra cosa, a otro lugar y pensando en mis musarañas, que las tengo muy buen cuidadas, cuando de pronto, al pasar frente a la tienda me tropecé con una baldosa suelta (No, no penséis que es un presagio ni nada parecido, es simplemente algo que me pasa mucho, soy así de despistada). Me apoyé en su escaparate para arreglarme la sandalia y me dije, mira, que cosas, hoy está abierta!
Y entonces las vi. Una colección sorprendente de..
Caretas!
Si. Yo también me quedé de lo más sorprendida...
Caretas de disfraz...
Pero claro... es que hay caretas... y caretas!
Miradlas... ¿no es normal que no pudiera resistirme a comprarlas???
Lo cierto es que además de éstas tan geniales y sherlockianas, tenían un montón de caretas de cartoncillo, delicadamente sujetas con lazos de raso en lugar de la zafia y consabida goma, que reproducían diferentes imágenes y personajes singulares.
Todos los dibujos y personajes tenían un marcado estilo “Vintage”, pues son copias Fascimiles (es decir, exactas incluidos los colores y los relieves) de originales de la epoca victoriana, actualmente propiedad de diversas colecciones particulares (Fundamentalmente del Spielzegmuseum Nümberg Collection)
y reeditadas por iniciativa de una importante editorial inglesa.Las mascaras representan, ademas de estas figuras que yo relacciono con Holmes (Sherlock, la Sra Hudson y Lestrade) un monton mas de figuras facilmente reconocibles: desde un lord ingles prototípico, un maharajá, una dama de alta sociedad, un caballero de sport, un cochero, una pitonisa, un soldado... y todas eran preciosas! Lo unico que me disgustó es no encontrar una que encajase con mi querido Watson...
Aparte de eso, lo cierto es que me parecieron un poco carillas (cinco euros por unidad), por eso solo cogí tres, pero no me arrepentí de conseguirlas. ¿No pensáis igual??
Tal vez algún día me toque la lotería y pueda permitirme comprar algo que valga mas de cinco euros, jejeje. Tal vez esa preciosa reproducción fascimil de la primera edición del Mío Cid, que solo costaba la nadería de 300 euros...
Tal vez!
Un beso a todos, y gracias por leer!
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2 Lectores Opinan:
MADRE DEL CIELO!
¿QUÉ HAY UNA LIBRERÍA ASÍ EN BURGOS, Y NO LO SABÍA?
DEBERÍA SALIR DEL DUFF...
MCGYVER.
jajjaa...
Madre mia! eso digo yo, tio!
El ultimo lugar en el que pensaba encontrarte Mc Guyver!
Gracias por la visita, y si. Deberías salir del duff... juas juas juas...
Bueno, mejor no, asi siempre sabremos donde encontarte!
Un besazo!
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